Crítica en 200 palabras (o casi): El rey pescador (1991)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
El rey pescador (The Fisher King) (Terry Gilliam, 1991): Después del tropiezo comercial que supuso Las aventuras del barón Munchausen (1988), Gilliam dejó a un lado las grandiosas fantasías de sus primeras películas y dio un giro hacia el drama intimista. Un locutor radiofónico se siente culpable de haber incitado a un oyente a cometer una masacre en un restaurante, y años después tiene la oportunidad de redimirse intentando que recupere la cordura una de las víctimas que sobrevivió. El gusto por los personajes estrafalarios no ha desaparecido, ya que el loco adorable que interpreta Robin Williams estaría en esa línea, con su sentido artúrico de la caballerosidad y su simbólica búsqueda del Santo Grial. El deprimido locutor que le ayudará a enamorar a su idealizada dama es el personaje más normal de la filmografía del director, pero se dejará arrastrar por el otro al mismo tiempo que vencerá su alergia al compromiso. Sus 137 minutos son excesivos, pero es que Gilliam no se caracteriza por la economía narrativa, sino por la exuberancia y el desorden, lo que provoca que a veces se demore demasiado contando el desconcierto en que viven los personajes, mientras que en otros instantes consigue deslumbrarnos con eficaces impactos visuales y dramáticos. Irregular, como siempre.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


