Crítica en 200 palabras (o casi): Tony Takitani (2004)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Tony Takitani (Jun Ichikawa, 2020): Dice la Wikipedia que Murakami se centra en sus obras en la soledad y la alienación. Esta adaptación de uno de sus relatos que él mismo convirtió en guion así lo confirma, pues su protagonista es un solitario ilustrador de éxito que no encuentra compañía hasta la madurez, mientras que la mujer con la que se casa finalmente padece una enfermiza obsesión por comprar ropa sin parar. No hay muchos más personajes, aparte de un padre ausente igualmente solitario, y casi toda la acción trascurre en unos pocos espacios, con lo que estamos ante una película muy minimalista. Sus cuidados encuadres, su fotografía de colores apagados, su ritmo parsimonioso y el constante acompañamiento musical de unas cuantas notas de piano le imprimen cierta sensación opresiva, incluso una atmósfera de aburrimiento que corre el riesgo de transmitirse demasiado bien al espectador, al que le pide mucha paciencia para seguir el relato. Se nota en exceso que es una traslación literaria por su abuso de la voice over, pero uno entra perfectamente en el juego de las voces cruzadas que nos plantea. Aunque solo dure 75 minutos, es una película emocionalmente demasiado apagada como para que nos apetezca mucho volver a verla.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


