Crítica en 200 palabras (o casi): Las aventuras del barón Munchausen (1988)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Las aventuras del barón Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen) (Terry Gilliam, 1988): Lo más llamativo de las primeras películas de Gilliam es su creciente complejidad escénica. Cada nuevo proyecto es un reto mayor, más monumental y, por tanto, más caro de financiar. Las fantásticas aventuras de Munchausen exigían una propuesta visual muy poderosa que no podía realizarse sin un gran riesgo económico, y, como la película se pasó por mucho de lo presupuestado y luego fue un patinazo en taquilla, acabó siendo el techo de su filmografía en ese aspecto. Vista hoy de nuevo, se comprende que no consiguiera fascinar a los espectadores a pesar de su abrumador despliegue escenográfico y de efectos visuales. Transmite cierta sensación de pesadez narrativa desde el inicio porque el juego metaficcional que se pretende retarda bastante el arranque de las aventuras propiamente dichas, y éstas tampoco fluyen de la manera más liviana posible. Eso provoca que sea una película que avanza a trompicones, con chispazos de genialidad visual entre escenas menos atractivas de lo que eran sobre el papel. En cualquier caso, a pesar de su irregularidad, consigue en su tramo final deslumbrarnos con una imaginería propia de épocas cinematográficas más ingenuas. Para bien o para mal, Gilliam es excesivo o no es.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


