Crítica en 200 palabras (o casi): Sangre, sudor y lágrimas (1942)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
Sangre, sudor y lágrimas (In Which We Serve) (David Lean, 1942): David Lean debuta como director en plena Segunda Guerra Mundial con este drama bélico que pretendía exaltar el sacrificio de la Marina durante el conflicto. Para ello se centra en la vida de un destructor de guerra que existió realmente, desde su construcción hasta su hundimiento por los alemanes, y en las vicisitudes de algunos de sus tripulantes y marineros. Su capitán, interpretado por el propio autor del guion, productor y codirector, Noel Coward, es un personaje que resulta frío y antipático a pesar de su actitud afable hacia sus subordinados, y que incluso parece distante con su propia familia. Sin duda es culpa del intérprete, pero también de una narrativa desapasionada estructurada en constantes analepsis que saltan del pasado de un personaje al de otro sin conseguir identificarnos con ninguno. Se agradece que no sea especialmente patriotera dadas las circunstancias, que no embellezca la guerra, pero esa contención, que es un acierto a priori, también alcanza a su veta dramática hasta el punto de apagar la emotividad del sufrimiento de las esposas que se quedan en casa esperando noticias, salvo en un par de escenas. Película técnicamente muy lograda, muy bella fotográficamente hablando, pero de escasa fuerza vital.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


