Crítica en 200 palabras (o casi): El fin del mundo en 35mm

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
El fin del mundo en 35mm (Cigarette Burns) (John Carpenter, 2005): Antes de cerrar su carrera cinematográfica con Encerrada (2010), Carpenter tuvo la oportunidad de dirigir dos entregas de Masters of Horrors, una serie televisiva de Mick Garris compuesta de capítulos independientes de menos de una hora dirigidos por reconocidos realizadores del género. Paradójicamente, en la primera temporada entregó un inquietante relato sobre la fuerza del cine, en este caso como arma contra los espectadores. Un coleccionista encarga al protagonista que busque una película maldita que provocó una gran violencia entre los espectadores en las pocas proyecciones que tuvo antes de desaparecer. Su investigación es argumentalmente bastante simplona y lo lleva a conocer a un crítico obsesionado con la cinta, a un archivista de París mutilado en una de aquellas proyecciones, a un grupo de directores de snuff movies y a la viuda del director, que se la entrega sin más a pesar de conocer las nefastas consecuencias de su visionado. La abducción psicológica que la película produce en quien se acerca a ella nos recuerda a Arrebato (Iván Zulueta, 1979), pero visualmente no ofrece más que una sucesión de imágenes impactantes sin demasiada capacidad de fascinación. Al menos tiene cierta atmósfera malsana y la presencia siempre poderosa de Udo Kier.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


