Crítica en 200 palabras (o casi): Sandra (1965)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: VOD (YouTube).
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Sandra (Vaghe stelle dell’Orsa) (Luchino Visconti, 1965): Después del gran fresco histórico de El gatopardo (1963), Visconti se marcó una película intimista en blanco y negro rodada en gran parte en el interior de un palacio, el espacio favorito de su filmografía. En este caso, una mujer vuelve a la casa de su infancia con su marido y se enfrenta a unos recuerdos del pasado que todavía tienen consecuencias en el presente. La muerte del padre en Auschwitz y el rechazo al administrador de sus bienes que lo sustituyó, el desequilibrio mental de la madre y, sobre todo, la relación potencialmente incestuosa con su hermano, que todavía vive obsesionado con ella, marcan unas relaciones familiares viciadas y expresadas eficazmente mediante una fotografía en claroscuros sobre los rostros atormentados de los protagonistas, principalmente Claudia Cardinale y Jean Sorel. Con sus aires de tragedia clásica, es una película árida que va creciendo en intensidad dramática según vamos conociendo los secretos de la familia. No es redonda porque hay personajes mal definidos, como el del marido o la madre, que parecen desaprovechados, pero la fuerza expresiva de las escenas más conseguidas compensan los desequilibrios de una obra muy interesante eclipsada por otras del director más aplaudidas.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


