Crítica en 200 palabras (o casi): Muerte en Venecia (1971)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★★ (La veré varias veces).
Ahí va la crítica:
Muerte en Venecia (Morte a Venezia) (Luchino Visconti, 1971): La más hermosa película de Visconti junto a El gatopardo (1963) es también la más triste. Un músico fracasado y enfermo que llega a Venecia de vacaciones –trasunto del mismo Gustav Mahler cuya música acompaña a las lánguidas imágenes de la película– vive una última ilusión estética y sentimental contemplando a un bello adolescente que se aloja en su mismo hotel. Nunca entablará ninguna conversación con él, ni le tocará un pelo, pero las mutuas miradas entre ellos lo dirán todo. Visconti demuestra una vez más su maestría en la descripción de ambientes aristocráticos recreándose en cada detalle del decorado y el vestuario, pero esta vez no nos habla de la decadencia de una clase social, sino directamente de la muerte. En Venecia hay una epidemia que no se ha hecho pública, pero cuando el protagonista –Dirk Bogarde en uno de sus papeles más logrados– intente huir y una casualidad lo impida afrontará con alegría su fatal destino. La belleza que contemplará en sus últimos instantes, en la secuencia más bella de la filmografía del director, bien lo vale. Narrativamente, la película es deficiente por introducir algunos flashbacks innecesarios, pero se perdona fácilmente ante las grandes sensaciones que nos proporciona.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


