Crítica en 200 palabras (o casi): Al final de la escalera (1980)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Al final de la escalera (The Changeling) (Peter Medak, 1980): Un hombre pierde a su mujer y su hija en un accidente y se va a vivir a una enorme casona deshabitada. Pero claro, esta no lo está del todo, sino que pronto una presencia proveniente del desván querrá comunicarse con él, impeliéndole a iniciar una investigación sobre un crimen del pasado cometido en la propia casa. Es una eficaz combinación de cine policiaco –aunque el protagonista que investiga solo sea un profesor de piano– y cine de terror, con momentos realmente antológicos sustentados en unos pocos elementos escenográficos y sonoros. Por supuesto, su guion comete algunas arbitrariedades, como suele suceder en este género, pero es de esas películas donde no importa mucho porque la atmósfera está muy por encima de la lógica para conseguir grandes emociones en el espectador, y sin recurrir a los sustos fáciles. Antes de que en los años ochenta el cine de terror norteamericano se desbordara de vísceras y efectos visuales, Medak marcó el tránsito con su obra más conocida desde un clasicismo tardío que hoy sigue siendo sumamente atractivo. Su actor principal, además, es un improbable George C. Scott que sabe soportar el peso de toda la película con su estupenda sobriedad interpretativa.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


