Crítica en 200 palabras (o casi): Sabrina (1954)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Sabrina (Billy Wilder, 1954): Sabrina es Audrey Hepburn, la atracción principal de esta comedia menor del maestro Wilder. Sin la actriz y su capacidad para atraer la mirada perdería muchos enteros una película impecable en muchos sentidos, pero sin la garra e ingenio cínico a los que nos tiene acostumbrado su realizador. La protagonista, apenas una adolescente, es la hija del chófer de una importante familia de industriales que está secretamente enamorada del hijo tarambana de esa misma familia. Cuando regrese de París –el tópico romántico de siempre– transformada en una elegante dama, podrá cumplir el deseo de seducir al señorito sin saber que está interfiriendo en los planes empresariales que dirige el otro hijo de la familia. La dicotomía entre el amor y el dinero, entre los sentimientos y el negocio, incluso entre juventud y madurez, conducen a un conveniente final feliz propio de los cuentos. No se puede decir que no esté bien narrada, que la puesta en escena no sea impecable, pero los personajes no son muy profundos. Seguramente por eso sea perfecta para estudiarla como una prototípica comedia romántica de la época, sofisticada en apariencia, pero vulgar en el fondo, y, por supuesto, carente de cualquier malicia erótica.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


