Crítica en 200 palabras (o casi): Berlín, sinfonía de una ciudad

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Berlín, sinfonía de una ciudad (Berlin, die sinfonie der grosstadt) (Walther Ruttmann, 1927): Los años veinte del siglo pasado son años de optimismo en los países occidentales, cuando los adelantos de la modernidad parecían prometer un futuro pleno de parabienes. Películas como esta atraparon el espíritu de una época sacando la cámara a la calle para mostrar la vida de una ciudad, Berlín, que gozaba de un gran dinamismo con sus medios de transporte, sus fábricas y sus gentes. Es un documental, por tanto, pero no se limita a mostrar una realidad, sino que interviene en ella mediante la puesta en escena de algunos incidentes –una pelea callejera o un intento de suicidio–, lo que le resta autenticidad para un espectador de hoy; y también y sobre todo, por su montaje, el aspecto técnico por el que ha merecido pasar a la historia. Esta sinfonía de imágenes describe un día en la ciudad desde el amanecer silencioso hasta la bulliciosa noche, pasando por la actividad laboral de su población, siempre mediante el ensamblaje rítmico de sus hermosas imágenes, incluso llegando a la abstracción. Sin sonido ni diálogos, es una auténtica lección de las posibilidades del montaje. Por tanto, imprescindible para los historiadores, pero seguramente excesiva para un espectador común.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


