Crítica en 200 palabras (o casi): El príncipe de las tinieblas (1987)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness) (John Carpenter, 1987): Tras el fracaso de taquilla de Golpe en la pequeña China (1986), Carpenter volvió al cine de bajo presupuesto con otra de sus claustrofóbicas narraciones. En este caso se desarrolla en una iglesia abandonada sitiada por mendigos hipnotizados. En el interior, un grupo de científicos intenta estudiar el contenido de una especie de pecera oculta allí desde hace dos mil años. Al parecer, dentro hay una especie de dios anticristo, o el mismísimo hijo de Satán, que desea escapar para invadir el mundo, pero esta premisa pronto nos deja de interesar. Sin personajes de tal nombre ni actores inspirados, la trama queda reducida a la lucha entre los “infectados” por el líquido de la pecera y los que permanecen limpios. Nada más, el resto es una sucesión de diálogos banales pseudocientíficos y acciones absurdas impropias de personas inteligentes. Esta vez ni siquiera está rodada con el elegante estilo que caracteriza a Carpenter, siempre aprovechando las posibilidades del Scope, sino que esta vez parece haber caído en la rutina, incluidos los sustos facilones habituales en el género de terror. Solo nos ofrece algo de inventiva visual en sus últimas secuencias, cuando la película lleva casi dos horas aburriendo al personal.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


