Crítica en 200 palabras (o casi): Carmen (1915)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Carmen (Cecil B. DeMille, 1915): Resulta sorprendente que haya tantas adaptaciones de la obra de Prosper Mérimée, o de la versión operística de Bizet. Esta que nos ocupa ya era la octava de las dieciocho que hubo sólo en el periodo mudo, nada menos. Y es que la combinación de pintoresquismo español, con sus gitanos y sus toreros, y romanticismo trágico parece que era muy del gusto popular. El protagonismo de una mujer fatal que hace gala de su libertad sexual también es un punto a su favor, qué duda cabe, aunque acabe siendo asesinada por un soldado despechado. En esta ocasión la trama es condensada en menos de una hora, reduciéndose al juego de seducción y engaño que practica Carmen con don José para facilitar el contrabando de sus gitanos, y a su posterior abandono por un torero popular. Que la famosa soprano Geraldine Farrar diera el salto al cine con esta película fue un auténtico espaldarazo a la legitimidad artística del medio, y realmente su interpretación es de los más destacable de la obra. DeMille ha conseguido en muy poco tiempo un gran seguridad en su narrativa, directa y eficaz, aunque sus personajes todavía no tengan una gran profundidad psicológica.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


