Crítica en 200 palabras (o casi): Bellísima (1951)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Bellísima (Bellissima) (Luchino Visconti, 1951): Con esta película cierra Visconti su trilogía neorrealista, junto a Obsesión (1943) y La tierra tiembla (1948), antes de adentrarse por otros caminos estéticos. En esta ocasión centra su objetivo en la ciudad de Roma, donde una mujer hace todo lo posible por que su niña pequeña sea la escogida para rodar una película. La multitud de madres e hijas que se agolpan en Cinecittá al llamado de una prueba son como las que hoy acuden a los programas de televisión de talentos, con lo que la advertencia de los guionistas sigue vigente: no vale la pena perder la dignidad y el dinero por triunfar en un espectáculo dirigido por gentes insensibles al sufrimiento ajeno. Anna Magnani encarna a esa madre con toda la fuerza expresiva que la caracteriza, convirtiéndose en el prototipo de la mujer romana insatisfecha con su vida, luchadora a la vez que ingenua, y que al final toma conciencia de su error. No sabemos si la atmósfera del vecindario, con tanta gente sucia y gritona, es fiel reflejo de la realidad, pero lo parece. Conocido como el cineasta de las “camas sucias”, Visconti, quizás cansado de esta vía, tomó rumbos más elegantes a partir de entonces.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


