Crítica en 200 palabras (o casi): Drácula Barcelona (2017)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Drácula Barcelona (Carles Prats, 2017): Christopher Lee acudió a Barcelona para protagonizar otra película de Drácula con la esperanza de que fuera más fiel a Bram Stoker que las adaptaciones de la Hammer que le habían dado fama. Ni lo fue, ni la película El conde Drácula (Jesús Franco, 1970) es gran cosa vista hoy en día por mucho que se empeñen los admiradores del realizador en encontrarle virtudes. Más interesante fue el resultado de Vampir Cuadecuc (Pere Portabella, 1971), rodada en blanco y negro y casi totalmente muda sobre un negativo de sonido de 16mm durante las pausas del rodaje de Franco, vampirizando, nunca mejor dicho, a aquella película; interesante gracias a cierta fuerza sugestiva de sus imágenes y a su condición de making of experimental, pero tampoco ofrece nada sublime. De todo esto nos ilustra este correcto documental, y también del contexto fílmico en el que se produjeron ambas películas, con una preferencia clara hacia la llamada Escuela de Barcelona en contraposición a los mesetarios de Madrid que, francamente, resulta molesta por injusta. ¿Qué espectador de hoy soporta el visionado de aquellas películas que pretendían ser la vanguardia del país? El realismo madrileño ha aguantado mejor el paso del tiempo, sin duda.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


