Crítica en 200 palabras (o casi): House, una casa alucinante

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
House, una casa alucinante (House) (Steve Miner, 1985): Un escritor en crisis creativa cuyo hijo desapareció en misteriosas circunstancias decide habitar la casa en donde le perdió y en la que su tía se suicidó. Pronto comprobará que no está deshabitada del todo, pues es una casa encantada con todas las de la ley. La influencia de la reciente Poltergeist (Tobe Hopper, 1982) es más que evidente, pero estamos ante una película que juega en otra liga más modesta y que, por eso, se permite ser más juguetona. Es tanto una película de terror con algún susto notable como una comedia a lo Posesión infernal (Sam Raimi, 1981), pero más amable y menos sangrienta; e incluso es una película bélica, pues el trauma de la guerra de Vietnam está detrás de las pesadillas que sufre el protagonista en la casa. El productor de Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1981) se apuntó un nuevo tanto comercial con un producto más apto para todos los públicos que aquella, pues es más divertida que terrorífica. Por una vez nuestro nostálgico recuerdo videoclubero no nos ha engañado. No destaca por su fuerza estética ni por tener grandes interpretaciones, pero sigue siendo una película simpática aunque sean escasas sus pretensiones.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


