Crítica en 200 palabras (o casi): Lejos de los árboles (1970)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Lejos de los árboles (Jacinto Esteva, 1970): He aquí una película imprescindible para conocer la España de los años sesenta, al menos la España tradicionalista, la de las costumbres más arraigadas –sean éstas de origen pagano o católico–, con especial preminencia de la tauromaquia y otros maltratos animales. También hay algo de modernidad en algunos pasajes de ambiente urbano, pero son igualmente representativos de una España que parece enloquecida. Ciertamente, Esteva ha elegido las imágenes más sorprendentes y desasosegantes, por lo que se podría discutir que el país que nos presenta en su panorámica en realidad es una interpretación sesgada del autor. Poco importa en realidad, pues no se busca la objetividad sino expresar la visión del realizador mediante una puesta en escena muy pensada aunque se haya rodado en situaciones reales. Y su resultado es muy eficaz, acompañado en muchos instantes de una música tan bella como evocadora de cierta melancolía. Que todas las imágenes hayan sido dobladas porque no se grabó sonido directo le confieren un extraño aire de artificio, coherente con un documental tan de creación. Sus escasos pasajes locutados, sin embargo, sobran porque restan fuerza a las imágenes. En cualquier caso, habría que preguntarse cuánto queda hoy de esa España.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


