Crítica en 200 palabras (o casi): El Dorado (1966)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
El Dorado (Howard Hawks, 1966): Conocida por ser la película gemela de Río Bravo (1959) por sus grandes similitudes en cuanto a argumento, escenarios y personajes, y por supuesto también por su puesta en escena, tan característica de Hawks –limpia, eficaz y sin estridencias de cara a la galería–; también se la puede ver como una variación de motivos habituales en su carrera: la camaradería entre hombres en una situación de peligro, la ética profesional, la participación activa de las mujeres… Pero lo importante no son esas similitudes o diferencias, sino las propiedades singulares de la película en sí misma. Y en ese sentido, algo hemos perdido desde el punto de vista estético, pues es menos atractiva visual y sonoramente, incluso parece televisión en algunos instantes por culpa de la música de Nelson Riddle. De todos modos, es una película con personajes muy atractivos, con dos actores principales –John Wayne y Robert Mitchum– que comienzan a mostrar su decrepitud con gran dignidad; y con un suave sentido del humor que la hace muy agradable de ver, aunque también parezca inadecuado en algunas escenas, como si no se atreviera a ser todo lo dramático que la historia que nos está narrando parece pedir.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


