Crítica en 200 palabras (o casi): El águila de dos cabezas (1948)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
El águila de dos cabezas (L’aigle a deux tetes) (Jean Cocteau, 1948): Una reina oculta su rostro y vive enclaustrada desde que mataron a su rey el mismo día de su boda. Un poeta anarquista rompe ese encierro con la intención de matarla, pues está descuidando los asuntos del reino. Inesperadamente, se enamoran. No esperemos ninguna lógica psicológica en este cuento de amor loco, sino más bien todo un despliegue de retórica romántica en un ambiente cortesano que por momentos se desliza hacía el misterio gótico. Si se aceptan a estos personajes con toda su pasión, se podrá disfrutar de la película; si no es así, podrá parecer anticuada y ridícula porque ni siquiera cuenta con los sugerentes efectos visuales que caracterizan a otras películas de Jean Cocteau. Es cine teatral, sin duda, pero con mucho sentido poético e interpretado con toda convicción por Edwige Feuillère y un Jean Marais que siempre consigue superar el lastre de tener un rostro marmóreo inadecuado para estos cometidos. La trama palaciega no importa nada, es una mera excusa para el planteamiento de la situación amorosa, y quizás por eso se nos haga algo pesadita a los que no compartimos la admiración por este tipo de pasiones de cartón piedra, por muy lujoso que este sea.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


