Crítica en 200 palabras (o casi): Sintiéndolo mucho (2023)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Sintiéndolo mucho (Fernando León de Aranoa, 2022): No hace falta ser un fan de Joaquín Sabina para ver este documental –ni siquiera su música tiene una presencia destacada–, pero sí empatizar al menos con el personaje que ha ido construyendo a lo largo de las décadas y que aquí queda más al descubierto que nunca. Fernando León se ha aproximado a la persona más que al músico durante el tiempo que lo ha perseguido con la cámara, descubriendo tanto su lado más vulnerable –ese pánico previo a las actuaciones, por ejemplo– como el más exhibicionista –esas juergas inspiradas por el alcohol–, muy consciente en todo momento de la imagen que quiere el artista dar de sí mismo. Su música suena menos de lo que se esperaría en un documental de estas características, pero descubrimos por su propia boca el origen de sus canciones, las influencias de las que ha bebido, y también la triste constatación de que ya no podrá superar sus mejores obras. En ese sentido, tiene un inevitable aroma a epitafio cuyo montaje y acabado técnico resultan tan desaliñados como acordes con el biografiado. La presencia en pantalla del propio director es sin duda lo más innecesario de este retrato visual.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


