Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): Pasto de tiburones (1932)

Pasto

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: DVD.

Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).

Ahí va la crítica:

Pasto de tiburones (Tiger Shark) (Howard Hawks, 1932): A Howard Hawks no le gustaban tanto los barcos como los coches de carrera, pero igual que había extraído toda la espectacularidad de estos en Avidez de tragedia (1932), aquí nos ofrece varias escenas impresionantes de la pesca del atún, tanto por su verismo como por su peligrosidad. Es más, junto a estas imágenes de cariz documental nos encontramos con otras protagonizadas por tiburones, cuya verosimilitud gracias a los efectos especiales en nada tienen que envidiar a las de Tiburón (Steven Spielberg, 1975) cinco décadas después. El argumento ya no es tan interesante, pues se trata de un triángulo amoroso sin grandes sorpresas argumentales y una conclusión excesivamente melodramática. Aunque en realidad, antes de que se establezca ese triángulo la película mantiene un tono amable muy agradecido sustentado en la enorme personalidad de Edward G. Robinson. Como en otras ocasiones, encarna a un personaje sin atractivo para las mujeres, pero en este caso eso no aminora su bravuconería de capitán de barco. De hecho, no podemos evitar sentir simpatía hacia él a pesar de comportarse muy cruelmente con sus enemigos. Es una difícil combinación de ingenuidad y brutalidad que solo un gran actor como este podía encarnar con toda naturalidad.

Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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