Crítica en 200 palabras (o casi): El código penal (1930)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
El código penal (The Criminal Code) (Howard Hawks, 1930): Un joven mata sin querer a otro en una pelea y acaba condenado a diez años de cárcel porque le aplican el código penal de la forma más severa. Seis años después, el fiscal que no tuvo piedad con él porque pensaba en su carrera política –como el fiscal de Más allá de la duda (Fritz Lang, 1956)– es nombrado alcaide de la cárcel donde el joven sobrevive cerca de la desesperación. Es, por tanto, un drama carcelario con todas las de la ley, nunca mejor dicho, donde todo es un punto demasiado melodramático para impresionar a los espectadores. El protagonista, un auténtico gafe, volverá a meterse en líos y se mantendrá firme para no delatar a un compañero, acogiéndose al código de conducta de los presos. El alcaide, siempre demasiado rígido en sus métodos, acabará intercediendo por él sin ahorrarnos toda su inútil verborrea. Estamos en los inicios del cine sonoro y parece que Howard Hawks ya les ha cogido el gusto a los diálogos veloces, dichos con convicción por sus intérpretes, pero innecesarios en muchos momentos. Walter Huston y Boris Karloff destacan sobre el galán y la chica, demasiado estereotipados para nuestro gusto moderno.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


