Crítica en 200 palabras (o casi): Suro (2022)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Suro (Mikel Gurrea, 2022): La mala adaptación de los urbanitas a un entorno rural ya es casi un subgénero propio de la literatura y el cine españoles. En esta ocasión una pareja de arquitectos pretende vivir del corcho que se extrae de los árboles de la finca que ella ha heredado. El mayor conflicto se produce cuando descubren que el encargado que han contratado para la labor explota a inmigrantes sin papeles, cosa que a él le parece inaceptable mientras que a ella le es indiferente. Afortunadamente, no es una típica película de denuncia social, sino que se centra más bien en el conflicto psicológico que se produce dentro de la pareja. Y lo hace de manera bastante matizada, sin subrayados, y con una puesta en escena muy eficaz que produce una gran tensión en el espectador, sobre todo en la parte final. Pero quizás se nota demasiado el artificio dramático para llegar a la conclusión que desean sus creadores, sin que lleguemos a entender tanta desesperación en los personajes. Y su realista puesta en escena es exactamente la misma de muchas películas españolas, como si los nuevos directores no supieran ya salirse de los caminos trazados por sus elitistas escuelas.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


