Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): Espíritu de conquista (1941)

Conquista

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: DVD.

Valoración: ★★ (Podría volver a verla).

Ahí va la crítica:

Espíritu de conquista (Western Union) (Fritz Lang, 1941): La construcción del telégrafo a través del territorio indio durante la expansión de Estados Unidos hacia el oeste es un contexto propicio para la épica fílmica, pero el resultado en esta cinta dista mucho de ser ese. Un antiguo forajido que pretende rehacer su vida –un arquetipo tan languiano como habitual en el wéstern– acepta trabajar para la Wester Union. Su lucha por mantener su puesto y ocultar su relación con una banda de criminales sudistas que atenta contra el propio telégrafo es el meollo del relato, y lo que tiene algún interés debido a la tensas relaciones personales que se establecen, pero la narración es constantemente saboteada por escenas cómicas sin demasiada gracia, dando a la aventura un inadecuado tono bufo, y por un triángulo amoroso completamente prescindible y que además sirve para evidenciar las limitaciones interpretativas de Randolph Scott. Tampoco es una película estéticamente redonda, de modo que este segundo wéstern en Technicolor de Fritz Lang tras la estupenda La venganza de Frank James (1940) es un paso atrás artístico, que no comercial, después de sus cuatro primeros grandes aciertos en Hollywood. Sin ser desechable, siempre esperamos más del director alemán aunque se traten de encargos ajenos.

Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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3 pensamientos en “Crítica en 200 palabras (o casi): Espíritu de conquista (1941)

  1. Avatar de FernandoFernando en dijo:

    A mi modo de ver, tu valoración de «Espíritu de conquista» es un poco demasiado baja, al igual que tu valoración de «La venganza de Frank James» es un poco demasiado alta.

    Yo considero que ambas películas valen aproximadamente lo mismo: son encarguitos alimenticios resueltos con abundante oficio y habilidad y con escaso corazón y sentimiento. En cierto sentido se parecen a los tebeos para muchachos, debido a que el ritmo de la narración es tan ágil como epidérmica es la psicología de los personajes. De un cineasta de la gigantesca talla de Lang siempre se puede y se debe esperar más, pero no constituyen en absoluto la cota artística más baja de su carrera.

    Opino que en «Espíritu de conquista» el tono bufo está más que aceptablemente conseguido y el triángulo amoroso tiene un gran encanto adecuadamente ingenuo. Por lo que se refiere a las supuestas limitaciones interpretativas de Randolph Scott, yo no podría estar más en desacuerdo contigo; es uno de esos actores admirablemente sobrios y contenidos, cuyo ejemplo supremo es Robert Mitchum, que no pierden el tiempo ni abusan de nuestra paciencia incurriendo en excesos de gesticulaciones o derroches de aspavientos. Eso no es lo mismo que ser soso e inexpresivo, aunque se lo parezca erróneamente a algunos. Por lo demás, Scott fue el protagonista de una memorable serie de siete westerns dirigidos por Budd Boetticher, de entre los cuales yo destacaría los inolvidables «Los cautivos», «Cabalgan en solitario» y «Estación Comanche», a cuya modélica calidad contribuye él con la economía de medios interpretativos de su lacónica presencia.

    Ya me daría yo con un canto en los dientes si todos los divertimentos ligeros -en especial los que ofrece el moderno Hollywood- tuvieran la dignidad cinematográfica de ese esfuerzo creativo que es «Espíritu de conquista»: comparativamente menor pero definitivamente entrañable. A menudo un Fritz Lang manco vale más que un James Cameron provisto de todos los brazos de Vishnú.

    • Yo esta película la veo bastante más sosa que «La venganza de Frank James», sin garra aunque tampoco me llegue a aburrir. Para mí Randolph Scott es perfecto para personajes lacónicos que se enfrentan a grandes peligros, pero aquí, cuando tiene que hacer de enamorado, resulta tan inexpresivo como una piedra. Ciertamente, no ayuda un guión poco inspirado.

  2. Avatar de FernandoFernando en dijo:

    A Fritz Lang, en «Espíritu de conquista», lo pusieron al frente de una operación empresarial, y él cumplió su misión esmeradamente aunque sin implicarse emocionalmente, y luego pasó por caja. Aquí, desde luego, no se necesitaba a nadie que entendiera y sintiera profundamente el material temático y narrativo, aunque admito que quizá tendría interés el ver qué habría sucedido en tal caso.

    Esta película no es un ejemplo de arte puro (o amor puro), pero sí de artesanía de lujo (o prostitución de lujo, que es un oficio sumamente digno, honrado y respetable: mucho más que el de los sacerdotes, los banqueros y los políticos).

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